Por un corresponsal de Potencia

7 de abril 2014 – Si hay algo que caracteriza las fuentes energéticas en América Latina es su gran diversidad, y en especial su enorme potencial para generar electricidad a través de medios no contaminantes. Cada vez más gobiernos aprueban ambiciosos proyectos hidroeléctricos, eólicos o solares, pero el futuro de la producción de energía en la región pasa también por las centrales geotérmicas.

Y es que el aprovechamiento del calor existente en el interior de la tierra es una oportunidad que no se debe dejar pasar. En un país con un subsuelo tan rico como México son perfectamente conscientes de ello, y los planes geotérmicos ya en funcionamiento aportan un 7 por ciento del total de la producción mundial procedente de estas fuentes, lo que lo convierte en el quinto productor a escala internacional.

Sólo Estados Unidos (28,6 por ciento), Filipinas (16,1 por ciento), Indonesia (11,6 por ciento) e Italia (7,7 por ciento) superan a México en producción geotérmica. Entre estos cinco países se produce el 71 por ciento de la generación geotérmica global.

En México, el 2,02 por ciento de la producción eléctrica actual procede de fuentes geotérmicas. Un artículo del diario mexicano El Financiero destaca que la generación geotérmica en el país alcanza actualmente los 958 MW.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), la producción de electricidad por medio de estas fuentes a nivel global crecerá entre el momento presente y el año 2035 un 27,9 por ciento. La energía geotérmica está en alza y tanto México como otros países iberoamericanos serán actores clave en este proceso de crecimiento.

La IEA señala que en el año 2012 se destinaron en todo el mundo unos 2.000 millones de dólares en planes geotérmicos. De esa cantidad, 1.400 millones fueron invertidos por países en desarrollo.

El coste de generación de la geotermia es muy barato en comparación con otras fuentes renovables, pues su promedio es de 52 dólares por cada MWh. En cambio, la energía solar a gran escala puede alcanzar los 280 dólares por MWh, la eólica marina unos 100 dólares por MWh y la biomasa, unos 131 dólares por MWh. Así lo afirman datos de la Prospectiva de Energías Renovables de la Secretaría de Energía del gobierno federal mexicano.

El impacto de la geotérmica en ese país alcanzará tales cotas que la propia Secretaría de Energía anunció la elaboración de normas legales al respecto. Será la Ley de Energía Geotérmica, que permitirá a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), entidad reguladora del mercado eléctrico mexicano, escoger los campos geotérmicos que más le convengan, dejando el resto en manos de la iniciativa privada.

Las principales plantas geotérmicas de México son Cerro Prieto, en el estado de Baja California, Los Azufres (Michoacán), Los Humeros (Puebla) y Tres Vírgenes (Baja California Sur). En total hay 104 proyectos, bien finalizados, bien en fase de licitación, y se espera que entre el momento presente y el año 2027 se eleve la cifra de planes geotérmicos hasta los 254.

En Nicaragua y otros países de América Central también se están considerando seriamente las prestaciones de la geotermia en el futuro cercano. El periódico nicaragüense El Nuevo Diario señala que ese país tiene un potencial disponible de 1.500 MW, pero la generación conseguida por el momento es de 164,5 MW, según datos del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).

Esa cantidad constituye el 16,7 por ciento del total de la producción eléctrica a través de renovables. Sólo las centrales hidroeléctricas superan a la geotérmica en Nicaragua.

Dos plantas están generando toda esa producción. Son las de Ormat Momotombo Power Company (77,5 MW) y San Jacinto Tizate, de 87 MW y operada por la firma canadiense Polaris Energy.

Los planes del gobierno nicaragüense incluyen 17 nuevos proyectos geotérmicos, a desarrollar principalmente en áreas a lo largo de la cordillera volcánica de Los Maribios.

En Centroamérica es Costa Rica el mayor productor de electricidad por medio de fuentes geotérmicas, de acuerdo con datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). La potencia instalada en territorio costarricense es de 217,5 MW. También cabe destacar la aportación de la geotermia en El Salvador, con 204,4 MW.

En países vecinos como Guatemala también hay centrales geotérmicas en operación, y otros como Panamá y Honduras están comenzando a apostar por este recurso.

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