La biomasa es quizá la fuente renovable de energía con menor difusión en los medios de comunicación. Sin embargo, su potencial es grande, y lo es en especial en varios países de América Latina. La combustión de residuos forestales y de otros materiales como el bagazo de la caña de azúcar puede convertirse en un eficaz medio para generar electricidad, y cada vez más países están confiando en esta fuente.

Entre los proyectos más recientes, destaca uno a desarrollar en una localidad maderera de Argentina llamada Villa Guillermina, en la provincia de Santa Fe. Un artículo del diario ‘El Litoral’ señala que en este municipio se está planeando la construcción de una central a biomasa que utilizará materia forestal como combustible.

La empresa china Runh Power invertirá unos 50 millones de dólares para poner en marcha esta planta a biomasa, cuyas obras comenzarán este año según las previsiones de las autoridades argentinas. La central funcionará mediante la combustión de residuos biodegradables procedentes de la vegetación de zonas boscosas.

El presidente de la comuna de Villa Guillermina, Roque Chávez, declaró a ‘El Litoral’ que el proyecto a biomasa tiene “gran importancia estratégica”, puesto que permitirá “generar electricidad con recursos genuinos de modo sustentable”. La central producirá energía que se transmitirá al Sistema Argentino de Interconexión (Sadi), al que aportaría 15 MW, al menos en su primera etapa. Roque Chávez subrayó que esa producción da al proyecto un interés a nivel “provincial y nacional”.

La futura planta de Villa Guillermina cuenta con el apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente y respeta el contenido de la Ley de Bosques. El proyecto llevará implícita la forestación de al menos 2.000 hectáreas.

La biomasa puede subdividirse en dos tipos: la húmeda, entre la que se incluyen los residuos agrícolas y ganaderos, así como los de la industria de la alimentación y las aguas fecales; y la seca, como es el caso de los cultivos energéticos, los cultivos agrícolas y los residuos forestales e industriales.

La biomasa tiene expectativas muy interesantes en otras partes del continente como México y Centroamérica. Según las previsiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) esa zona tiene un gran potencial de generación de energías renovables, que podría incluso multiplicarse por 25. La biomasa representaría un papel principal en ese objetivo. El mayor tamaño de México le da mayores perspectivas de crecimiento, pero en sus vecinos centroamericanos hay grandes oportunidades.

Es el caso de Guatemala, donde la biodiversidad y la calidad de sus recursos naturales convierten al país en un lugar idóneo para la ubicación de centrales a biomasa. Según una información de la ‘Revista Eólica y del Vehículo Eléctrico’, más de un 20 por ciento de la matriz energética del país podría obtenerse de esa forma. Y en Honduras, la combinación de plantas a biomasa con las solares fotovoltaicas, hidráulicas y eólicas podría proporcionar al país una generación eléctrica 60 veces mayor a la actual.

Cuando se habla del potencial renovable de Latinoamérica no puede olvidarse a Brasil, donde también están saliendo adelante importantes proyectos a biomasa. Ya a mediados de 2014 la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel), entidad estatal encargada de regular el mercado energético, anunció que operaban en el país 480 plantas a biomasa que sumaban una capacidad de 11.571 MW, lo que suponía un 8,4 por ciento de la matriz energética.

La industria de la caña de azúcar explica en gran medida el crecimiento de esta fuente alternativa de energía. Según datos de la Unión Sindical de la Industria de la Caña de Azúcar (UNICA) mencionados por la revista ‘Energías Renovables’, en 2013 el 57 por ciento de la producción de las centrales a biomasa se empleaba para el autoconsumo de las unidades industriales, mientras el 43 por ciento restante se destinaba al Sistema Interconectado Nacional (SIN).

A comienzos de febrero de 2015 se hizo público que la Companhia Energetica de Sao Paulo (Cesp), que basa su actividad en la operación de centrales hidroeléctricas, pretende realizar una apuesta firme por la biomasa. Seenews indica que Cesp podría asociarse con otras empresas para generar electricidad a partir de la combustión del bagazo de caña de azúcar. El gobierno del estado de Sao Paulo aplicará incentivos fiscales al cultivo de la caña de azúcar, así como de otros materiales aptos para la generación de bioenergía, como es el caso del sorgo y el maíz. Ello muestra la confianza de las autoridades en el poder de la biomasa como alternativa a las fuentes tradicionales de energía.